Viernes Literario: El Mono Desnudo

Gracias a Sísifo de tangados.com por recordarme este libro y sugerirmelo para los Viernes

Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Ciento noventa y dos deellas están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo sapiens. Esta rara y floreciente especie pasa una gran parte de su tiempo estudiando sus más altas motivaciones, y una cantidad de tiempo igual ignorando concienzudamente las fundamentales. Se muestra orgulloso de poseer el mayor cerebro de todos los primates, pero procura ocultar la circunstancia de que tiene también el mayor pene, y prefiere
atribuir injustamente este honor al vigoroso gorila. Es un mono muy parlanchín, sumamente curioso y multitudinario, y ya es hora de que estudiemos su comportamiento básico.
 
Yo soy zoólogo, y el mono desnudo es un animal. Por consiguiente, éste es tema adecuado para mi pluma, y me niego a seguir eludiendo su examen por el simple motivo de que algunas de sus normas de comportamiento son bastante complejas y difíciles. Sírvame de excusa el hecho de que, a pesar de su gran erudición, el Homo sapiens sigue siendo un mono desnudo; al adquirir nuevos y elevados móviles, no perdió ninguno de los más viejos y prosaicos. Esto es, frecuentemente, motivo de disgusto para él; pero sus viejos impulsos le han acompañado durante millones de años, mientras que los nuevos le acompañan desde hace unos milenios como máximo… y no es fácil sacudirse rápidamente de encima la herencia genética acumulada durante todo su pasado evolutivo. Si quisiera enfrentarse con este hecho, sería un animal mucho más complejo y tendría menos preocupaciones. Tal vez en esto pueda ayudarle el zoólogo.

Desmond Morris, El Mono Desnudo

Haz click aquí para leer El Mono Desnudo en formato FB2 o aquí y aquí para leerlo en PDF

Lecturas:54

Viernes Literario: Los Propios Dioses

Contra la estupidez …
… los propios dioses
… ¿luchan en vano?

—¡Es inútil! —exclamó Lamont, con brusquedad—.No he obtenido ningún resultado.
 
Su expresión sombría concordaba bien con las profundas cuencas de sus ojos y la leve simetría de su largo mentón. Aquella gravedad se advertía incluso en sus momentos de buen humor, y éste no era uno de ellos. Su segunda entrevista formal con Hallam había sido un fracaso mayor que la primera.
 
—No exagere —dijo Myron Bronovski, con tono plácido—.Usted ya lo esperaba, según me dijo.
 
Estaba tirando cacahuetes al aire y los cogía con sus labios gruesos mientras caían. Nunca fallaba. No era muy alto, ni muy delgado.
 
—Esto no lo convierte en agradable. Pero tiene razón, no importa. Hay otras cosas que puedo hacer y que estoy decidido a hacer y, aparte de eso, dependo de usted. Si por lo menos pudiera descubrir…
 
—No siga, Pete. Ya lo he oído otras veces. Todo lo que he de hacer es descifrar la mentalidad de una inteligencia inhumana.
 
—Una inteligencia sobrehumana. Esas criaturas del parauniverso están intentando hacerse comprender.
 
—Tal vez —suspiró Bronovski—, pero intentan hacerlo a través de mi inteligencia, que en ciertas ocasiones considero por encima de la humana, pero no demasiado. A veces, en plena noche, no puedo conciliar el sueño y me pregunto si inteligencias diferentes pueden llegar a comunicarse; o si he tenido un mal día, dudo de que la frase «inteligencias diferentes» tenga algún significado.
 
—Lo tiene —declaró Lamont, salvajemente, cerrando los puños dentro de los bolsillos de su bata. Se refiere a Hallam y a mí. Se refiere a ese héroe de pacotilla, el doctor Frederick Hallam, y a mí.
 
Somos inteligencias diferentes porque cuándo le hablo no me comprende. Su cara de idiota se pone cada vez más roja, sus ojos se hacen saltones y sus orejas se bloquean. Yo diría que su mente deja de funcionar, pero me falta la prueba de cualquier otro factor que pueda provocar esta interrupción de su funcionamiento.
 
Bronovski murmuró
 
—Vaya manera de hablar del Padre de la Bomba de Electrones.
 
—Eso es. Considerado como el Padre de la Bomba de Electrones. Un nacimiento bastardo como el que más. Su contribución fue la menor en sustancia. Lo sé.
 
—Yo también lo sé. Me lo ha dicho usted a menudo —replicó Bronovski, tirando otro cacahuete al aire.
 
Tampoco esta vez falló.
 

Isaac Asimov, Los Propios Dioses

Haz click aquí para leer Los Propios Dioses

Lecturas:167

Vim Adventures

¿A ti también te pasa? Piensas voy a aprender Vim de una vez por que esta en todas partes es muy útil y puede con todo. Pero como al final conoces lo básico para manejarte con un servidor en remoto lo vas dejando, lo vas dejando y al final se te olvida hasta como salir.

No te preocupes, para esto ha llegado Vim Adventures, un adictivo juego que te permitirá aprender mientras te diviertes los comandos de Vim.

No seas flojo, deja el nano y pasate a Vim.
Vía Urkonn.

Lecturas:494

Viernes Literario: P.K. Dick Cuentos Completos Vol. I

Estabilidad

Stability © 1947

Robert Benton desplegó lentamente sus alas, las agitó varias veces y se elevó con majestuosidad desde el tejado hacia las tinieblas.

La noche lo engulló al instante. Bajo él, centenares de diminutos puntos de luz indicaban otros tantos tejados desde los que otras personas le imitaban. Una forma violácea flotó a su lado y luego desapareció en la negrura. Benton, sin embargo, no se sentía inclinado a entablar carreras nocturnas. La forma violácea se acercó de nuevo con un balanceo invitador. Benton la rechazó desdeñosamente y aleteó en busca de una zona más alta.

Al cabo de un rato descendió y se dejó arrastrar por corrientes de aire que ascendían desde la ciudad que se extendía a sus pies, la Ciudad de la Luz. Una sensación maravillosa y excitante le invadió. Hizo entrechocar sus enormes y blancas alas, atravesó con frenética alegría las nubes que circulaban en dirección contraria, se sumergió en la puerta invisible del inmenso cuenco negro en el que volaba y, por fin, bajó hacia las luces de la ciudad, pues su tiempo libre terminaba.

Philip K. Dick, Cuentos Completos VOL I

Haz click aquí para leer El primer volumen de los cuentos completos de P.K.Dick

Lecturas:302
Histerico